Preguntas Frecuentes

¿Qué es un tratamiento psicológico?

Un tratamiento psicológico es una intervención profesional, basada en técnicas psicológicas. En ella un especialista, habitualmente un psicólogo, busca eliminar el sufrimiento de otra persona o enseñarle las habilidades adecuadas para hacer frente a los diversos problemas de la vida cotidiana. Para ello, utilizan técnicas especializadas de evaluación (una entrevista, una historia clínica, tests y cuestionarios, etc.), y de tratamiento, cuya eficacia ha sido contrastada en diversas investigaciones científicas.

Un tratamiento psicológico implica, entre otras cosas, escuchar con atención lo que el paciente tiene que decir y buscar qué aspectos personales, sociales, familiares, etc., son responsables del problema. También supone informar al paciente sobre cómo puede resolver los problemas planteados y emplear técnicas psicológicas específicas tales como, por ejemplo, el entrenamiento en respiración o relajación, la resolución de problemas interpersonales, el cuestionamiento de creencias erróneas, el entrenamiento en habilidades sociales, etc. El empleo de fármacos no es parte del tratamiento psicológico, aunque pueden combinarse ambos tipos de terapia cuando se considera oportuno. El tratamiento psicológico puede llevarse a cabo con personas (una sola persona), parejas, familias y grupos. La intervención puede durar desde una o unas pocas sesiones hasta varios meses.e alrededor de 1 hora y de frecuencia semanal. El número de sesiones depende del tipo o número de problemas y de la gravedad de éstos.

Preguntas frecuentes

¿Psicólogo o psiquiatra?

¿Qué diferencia hay entre un psicólogo clínico y un psiquiatra? El psiquiatra se diferencia del psicólogo clínico en diversos aspectos. El primero, es que el psiquiatra es un licenciado en medicina y el psicólogo clínico es un licenciado en psicología. Por ello, el psiquiatra considera los problemas del paciente como resultado de que algo no funciona bien en el organismo (en el cuerpo); por el contrario el psicólogo clínico se centra en aspectos psicológicos (cómo influyen en el problema las relaciones y situaciones sociales, familiares, las emociones propias y de los demás, la opinión y visión personal que se tiene sobre los problemas, etc.). Esto no quiere decir que el psicólogo excluya en su tratamiento los aspectos orgánicos, o que el psiquiatra haga lo propio con los factores psicológicos. Sin embargo, sí debe quedar claro que ambos se diferencian en la mayor importancia que dan a lo psicológico (psicólogo clínico) o a lo orgánico (psiquiatra). En consonancia con esto la segunda diferencia está en qué hacen ambos profesionales. El psiquiatra se ocupa, habitualmente, de diagnosticar y recetar un fármaco; y el psicólogo clínico, junto con el diagnóstico, busca analizar las dificultades específicas del paciente en su día a día y hace un plan ajustado a éstas para superarlas.

¿Cuándo es conveniente o necesario un tratamiento psicológico?

Un tratamiento psicológico debe aplicarse cuando se tiene un problema que desborda a la persona, es decir, que le dificulta o impide vivir de la forma deseada o que le produce gran malestar y sufrimiento.

Es preciso diferenciar entre un problema digamos natural o normal y una alteración clínicamente significativa. Son muchos los problemas con los que nos enfrentamos en el día a día, (la muerte de un ser querido, una mala relación de pareja, dificultades en el trabajo, contratiempos en la educación de los hijos, etcétera), pero, frecuentemente, nos valemos de nosotros mismos y de las ayudas que tenemos (la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, etcétera) para superarlos. Sin embargo, cuando las dificultades son excesivas -duran más de lo normal, son muy fuertes e incapacitantes en el quehacer diario y provocan un malestar emocional considerable es cuando resulta necesario acudir a un tratamiento psicológico.

Otras veces la propia persona no se da cuenta de que necesita tratamiento psicológico. Son quienes conviven con él quienes se percatan de sus dificultades. Puede ser el caso de los niños, los ancianos con demencia, o de quienes no tienen conciencia del problema (las psicosis) o lo niegan explícitamente (la anorexia, el alcoholismo, el juego patológico, etcétera).

¿Cómo son las sesiones?

Las sesiones han de realizarse en un ambiente relajado y tranquilo, y tienen aproximadamente una duración de una hora. Dependiendo del punto concreto de la terapia donde nos hallemos en cada una de ellas tendrá un objetivo concreto, pero en todas ellas habrá una participación activa del paciente y del terapeuta. En las sesiones iniciales se recogerá la información de necesaria a través de diversos métodos para poder conformar un análisis funcional de la conducta, y entender porqué esa conducta se ha producido y se manteniendo, con lo que ya tendremos el problema por la manga y a partir de aquí podremos proponer el tratamiento adecuado para conseguir nuestro objetivo. En las siguientes sesiones abordaremos estos problemas a través de técnicas, recursos y estrategias que nos permitirán abordar el día a día desde una nueva perspectiva, pero además también consisten en la expresión de sentimientos, experiencias y preocupaciones.

Tranquilidad

¿Existen las recaídas?

Existen las recaídas y las caídas. Es normal que durante el propio proceso de terapia se sufran lo que denominamos “caídas”. Esto simplemente quiere decir que a durante la mejoría en determinados momentos y por algún cambio en la configuración de la situación o en la vida de la persona puede haber pequeños traspiés pero simplemente consisten en la bajada de uno o dos escalones; es decir, no se retrocede de nuevo al principio de esa escalera que es la mejoría, que ha hemos conseguido subir. Estas caídas pueden ayudarnos a ver qué es lo que ha hecho que se den para tenerlo en cuenta y prestar más atención en el control de estas circunstancias.

Sin embargo una “recaída” se refiere a la reinstauración del hábito de conducta completo; es decir, el retroceso en toda la escalera de la mejoría que habíamos ascendido. Esto ya no suele ocurrir durante la terapia, sino que puede ocurrir una vez finalizada y para que no suceda debemos llevar a cabo un seguimiento y seguir las pautas aprendidas hasta que el nuevo comportamiento quede totalmente automatizado e integrado dentro de nuestro repertorio conductual. Tenemos técnicas para hacerle frente.

Me da vergüenza ir al psicólogo, ¿Es normal?

Esto es muy habitual dado que ir al psicólogo consiste en contarle algo nuestro, que probablemente no hayamos contado a nadie, y de haberlo hecho será a personas cercanas, mientras que el psicólogo es un desconocido y además debemos de contarle todos los entresijos de aquello que nos ocurre y preocupa. Muchas personas pueden sentirse nerviosas en las primeras sesiones, pero esto es algo que termina pasando dado que el psicólogo está (estamos) precisamente para eso, para que se nos cuente todo aquello que sea necesario para poder hacer sentir mejor a la persona que acude a terapia, para poder resolver su problema y ganar en salud.

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